algunas leyendas..
La leyenda de San Galgano
Todos conocemos la leyenda del Rey Arturo y La Espada en la Piedra, y generalmente la situamos en el medievo, en la zona de Inglaterra, pero como veremos ahora, quizás el verdadero origen de esta leyenda o mito se encuentre un tanto lejos de las tierras inglesas, en plena Toscana italiana.
Galgano Guidotti tuvo una vida despreocupada (algunas fuentes dicen que hasta un tanto libertina) hasta más de los veinte años, cuando se le aparece dos veces en sueños el arcángel San Miguel.
De esta manera inicia la conversión del joven Galgano que empieza a predicar por Siena y sus alrededores hasta su retiro a la cabaña que se convertirá en su ermita en el Monte Siepi.
Al día siguiente, Galgano anunció que se iba a hacer ermitaño y se fue a vivir a una cueva. Sus amigos y parientes lo ridiculizaban, y Dionisia, su madre, le pidió que vistiera nuevamente las ricas ropas de noble y que fuera a despedirse de su prometida. Galgano, emprendió el camino para cumplir el deseo de su madre, pero su caballo se encabritó, lanzándolo por tierra, al tiempo que oía una voz celestial instándolo nuevamente a dejar su regalada vida, posteriormente tiene un encuentro con el Papa Alejandro III que lo bendice y lo anima a construir una abadía cerca de la ermita.
Según la leyenda, en su entierro estuvieron presentes los obispos de Volterra (Ildebrando Pannocchieschi), de Massa Marittima y de Siena y los abades cistercienses de Fossanova.
Después de su muerte, se erigió allí una capilla que todavía subsiste. Cuarenta años después, los cistercienses construyeron, al pie del monte Siepi, una abadía que llevaba el nombre de Galgano y que fue muy próspera en su época. Como consecuencia, San Galgano se hizo tan popular que cistercienses y agustinos lo reivindicaron, cada uno por su lado, como uno de los suyos.
Fue canonizado en 1185.
Por culpa o mérito de la estupidez humana, en la actualidad la espada en la piedra está protegida por una vitrina antivándalos y a prueba de estúpidos.
Un hombre rompió la espada en 1992 por intentar extraerla.
La empuñadura fue soldada de nuevo a la hoja y se protegió con una vitrina de plexiglass
La espontaneidad y la corta duración de estas luminiscencias las convierten en algo prácticamente imposible de captar en imágenes, lo que aumenta su halo misterioso y enigmático que, desde los primeros reportes hace ya muchísimo tiempo, no ha hecho más que aumentar ante la falta de una respuesta científica a este fenómeno.
Por último queda la explicación más antigua, la que viene dada por mitos y leyendas del folclore europeo que relacionan directamente los fuegos fatuos con motivos menos terrenales y científicos. Según algunas leyendas, estas extrañas luces son fruto de espíritus malignos que intentan desviar a los viajeros de su camino. En otras se dice que son los espíritus de niños sin bautizar o nacidos muertos que danzan con su luz entre el cielo y el infierno. Otros mitos, más románticos, las relacionan con hadas del bosque o personajes y criaturas un tanto oscuros.
Queremos pensar que entre los casi siete mil millones de personas que habitan el planeta nosotros somos entes únicos, independientes y diferenciados del resto, tanto a nivel físico como espiritual. ¿Pero hasta qué punto esto es cierto? ¿Existen personas en otros lugares del planeta que son exactamente iguales a nosotros?
Era tarde, bastante tarde. El local ya se había medio vaciado y tan solo quedábamos allí los que por costumbre solíamos ver amanecer antes de llegar a casa. La discoteca tenía varias barras, mi preferida era la que estaba más cerca de los servicios, no por nada, pero así solía aprovechar los viajes para descarga y carga. Todo estaba bastante oscuro, a excepción de la línea que formaba la barra que estaba iluminada desde arriba con una larga fila de pequeños focos de luz amarillenta. Decidí tomarme la última cerveza y me alejé del grupo de amigos en dirección a mi querido abrevadero, me puse en una esquina de la barra, no había nadie a excepción del camarero que tras servirme la cerveza se puso a ordenar un poco aquello, supongo que con ganas ya de acabar la jornada. Di un trago y me encendí un cigarro con la intención de fumármelo allí con tranquilidad, antes de volver con los colegas. En ese momento, justo al otro lado de la barra que debía de tener como unos ocho o nueve metros, alguien apoyó sus codos y con un gesto le pidió también una cerveza al camarero que se la sirvió con desdén y continuó a lo suyo.
Fue un breve momento en el que ambos alzamos la cabeza y cruzamos nuestras miradas. Al otro lado de la barra había una persona que era exactamente igual a mí. Durante unos segundos ambos nos miramos fijamente, supongo que aquel tipo pensaría exactamente lo mismo que yo. Era como tener un espejo enfrente, una sensación bastante extraña recorrió mi cuerpo, es difícil de explicar lo que uno siente en una situación como ésta. Recuerdo que se me pasó por la cabeza el acercarme a aquel personaje y observarlo más de cerca, quizás ver si su voz era como la mía, si se llamaba igual… pero por algún motivo decidí coger mi cerveza y marcharme de allí. Mientras me alejaba y me mezclaba con un grupo que bailaba en el centro del local me giré y vi como aquel “yo” seguía en la barra y continuaba mirándome impertérrito.
Esto que os acabo de contar es una experiencia propia y real que simplemente comparto con vosotros para tratar este tema de los Doppelgänger, “el que camina solo”.
La palabra Doppelgänger tiene su origen el folclore nórdico y germánico y su significado vendría a definir a una especie de doble de una persona viva. La cosa tiene su miga porque las leyendas y la literatura lo asocian a un ente fantasmagórico que aparece con dudosas intenciones, aunque también hace referencias a “gemelos malvados” e incluso al fenómeno de la bilocación.
Los Doppelgänger pueden ser bastante puñeteros, ya que según parece se pueden incluso aparecer a amigos y familiares, haciéndose pasar por nosotros, con la única intención de crear confusión y, por defecto, problemas.
En mi caso, ya que nunca he padecido los efectos secundarios del encuentro con mi doble, es posible que tan solo se tratara de una simple casualidad y de los azares genéticos que también hay que tener en cuenta. Quien sabe…
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