lunes, 14 de enero de 2013

Entre la fisica y la alta tecnologia


Los humanos cuando tenemos delante una obra tan impresionante que no concebimos la manera en la que fue construida, solemos asignar su autoría a seres superiores. Nos pasa con las pirámides, y nos pasa también con las piedras del Trilithon de la Heliópolis de Baalbek. El Trilithon son tres grandes bloques de piedra que forman parte de la base del templo romano de Júpiter en Baalbek, Líbano. Estos bloques tienen unas dimensiones de 20 metros de ancho, cuatro de alto y 3 de fondo, y un peso estimado de 800 toneladas. Es muy frecuente encontrar escritos en los que se dice que la antigüedad de estas rocas es muy anterior a la época de los romanos, y que su peso está entre 1.000 y 2.000 toneladas. Y también es frecuente que se ligue su autoría a las historias de los antiguos astronautas.

¿Por qué tenemos que recurrir a los extraterrestres para explicar el traslado y colocación de estos colosos megalíticos? ¿Acaso son estas las piedras más grandes desplazadas por el ser humano en toda su historia?

La respuesta es: No. La piedra más grande movida por el ser humano es la base de la estatua de Pedro el Grande, ubicada actualmente en San Petersburgo.
Debido a un capricho de la emperatriz Catalina II, la roca se debió tallar en su emplazamiento final, y por ello hubo que trasladarla en bruto. La roca pesaba 1.500 toneladas, casi el doble que cualquiera de los bloques del Trilithon. Tuvo que salvar 6 Km de distancia hasta la orilla del mar, donde fue montada sobre una barcaza construida expresamente para su traslado. Y todo ello ocurrió en el siglo XVIII, fecha en la que tampoco existían grúas hidráulicas, ni dispositivos antigravitatorios.

Pero la parte más asombrosa del movimiento de esta roca, es que se utilizó exclusivamente la fuerza de 32 hombres, que accionaban los cabrestantes. Y una pieza clave: el ingenio humano, que no ha variado desde el inicio de los tiempos. Lo único que ha variado son las herramientas de las que ha dispuesto. En 1770, estas herramientas no eran sustancialmente mejores de las que se disponían en la fecha en la que los romanos construyeron los templos de Baalbek.

De aquella época se conserva la obra de arquitectura más antigua de la que se dispone, “De Arquitectura”, escrita por el arquitecto de Julio Cesar, Marco Vitruvio. En el décimo volumen, Vitruvio describe la maquinaria utilizada en los astilleros griegos y romanos, así como las técnicas de desplazamiento de las piezas pesadas del Templo de Artemisa de Éfeso. Por ejemplo, para desplazar los segmentos de las columnas, engarzaban unos bornes de metal en los centros de cada corte de sección, y tiraban de ellos con animales para desplazarlos como un rodillo.



Otra técnica descrita por Vitruvio, aplica a los bloques de piedra de sección cuadrada. En este caso se recubrían los extremos de las columnas con unas piezas de madera que les proporcionaban una superficie circular sobre la poder desplazarlos con el mínimo esfuerzo.



Disponían además de poleas, polipastos y cabrestantes, que permitían desmultiplicar la fuerza necesaria para mover los grandes bloques de piedra.



En la figura A vemos un cabrestante simple con el que un solo hombre puede levantar 96 kilos. En el modelo B se mezcla polea y cabrestante, en el que dos hombres pueden levantar 120 kilos. El C introduce un polipasto, gracias al que dos hombres pueden levantar 720 kilos, y el D le añade el efecto palanca, permitiendo que 4 hombres puedan levantar 2 toneladas.

Esto no tiene nada de magia. Es lo mismo que ocurre cuando montamos en bici y bajamos una marcha. En las cuestas damos más pedaladas por cada giro de la rueda, pero gracias a ello tenemos fuerza suficiente para moverla.

Pero podemos seguir desmultiplicando la fuerza como en los dispositivos E y F, en los que gracias a que el tambor es mucho mayor, el peso que se puede levantar es de 3 y 10 toneladas respectivamente.



Aun disponiendo de estos dispositivos, parece que levantar cualquiera de las piedras del Trilithon habría sido una colosal empresa. Para hacerlo tendrían que haber utilizado coordinadamente al menos 80 de estos cabrestantes. Por ello, las piedras del Trilithon no se llegaron a levantar en ningún momento. Ya en la cantera, situada a solo 800 metros de la Heliópolis se introdujeron troncos de árbol para actuar como rodamientos a la vez que se separaba del suelo.



Una vez sobre los troncos, a la roca le quedaba un pequeño recorrido cuesta abajo hasta llegar al emplazamiento final. La fuerza para su desplazamientos no pudo ser proporcionada por bueyes. Un buey puede mover 1.000 kilos. Por consiguiente, habríamos necesitado 800 animales. A la hora de la verdad, la eficiencia conjunta de estos animales es mucho menor, y además el problema de coordinar el tiro es irresoluble. Utilizando un enganche compuestos de 8 parejas de bueyes unidos a un eje común, y este a su vez a un cable enganchado a la roca, cada buey daba un empuje de 15 talentos (390 kilos). Descartando la fuerza animal, solo queda que los bloques fuesen movidos por personas, supliendo la debilidad muscular con el ingenio y el uso de dispositivos desmultiplicadores. Utilizando un cabrestante en el que el punto medio de aplicación de la fuerza sobre cada pala sea de 1,7 metros, y con un radio de tambor de 10 cm, 24 hombres (3 sobre cada pala) producirían un empuje de 8.160 Kg. Utilizando un polipasto compuesto por dos poleas en el enganche a la roca, la fuerza pasa a ser de 16.320 Kg. Esta fuerza se queda reducida a 13.560 Kg debido al coeficiente de fricción. Utilizando 6 de estos artefactos, manejados por 144 hombres en total, se garantiza una tracción de 78.336 kilos que deberían de ser suficientes para desplazar la roca. Y con mucha más precisión de la que podrían proporcionar los bueyes.

Al llegar al templo, y debido a la imposibilidad de levantarla, la roca tendrá que dejar atrás los rodillos de madera y ser arrastrada roca contra roca. Esta debió de ser la parte más dura, porque además de la dificultad para moverla, había que manejarla con extrema precisión para confrontarla con las que ya estaban colocadas. Para disminuir el rozamiento, seguramente echaron sobre el suelo arcilla húmeda, que algo ayudaría, aunque la presión era tan grande que la disminución fue de seguro pequeña. Para esta última fase pudieron emplear 12 cabrestantes.



Solo queda por responder a ¿por qué acometieron los romanos esta colosal obra en Baalbek y no en Roma? La respuesta a esa pregunta puede ser la manifestación del orgullo romano, queriendo demostrar su capacidad en una zona en la que ellos mismos estaban intimidados por la majestuosidad de las obras egipcias. Es también quizá lo que les llevó a construir la columna de Pompeyo en la ciudad de Alejandría, que no es otra cosa que un obelisco “romanizado”. Se daba así la imagen, en esa importante y estratégica localización, del magnífico poder del imperio romano.

domingo, 13 de enero de 2013

Los estados del alma


Cielo, Infierno, Limbo y Purgatorio: Los Estados del Alma Católica después de la muerte.
Los medios de comunicación han sacado a la luz pública un debate teológico sobre la posibilidad de “revisar” algunos conceptos referentes a la vida después de la muerte en el seno de la Iglesia Católica. Estos conceptos son conocidos por la gran mayoría de la sociedad occidental, aunque no siempre se conoce exactamente qué significan.

Se trata de “encajar” en la sociedad actual los diferentes “lugares” a los que puede ir el hombre después de la muerte según la Iglesia Católica. Esto suscita controversias, sobre todo en lo referente a considerar estos “lugares” como algo físico o metafísico.

La tradición cristiana ha tendido a mostrar estos conceptos de una manera física para simplificar la explicación de los mismos. Quizá lo que esté cambiando es la forma de tratar a los fieles y no el concepto mismo, ofreciendo una imagen más “madura”.

El Cielo:
El Cielo católico representa el poder gozar de Dios por toda la eternidad. El llegar al Cielo es el fin último que tienen los humanos. El concepto metafísico de Cielo es similar al concepto hindú de Nirvana, en el que el hombre está en armonía con Dios y puede observarle tal y como es.

El conocer a Dios implica alcanzar el máximo nivel de paz y felicidad individual. Esta paz interior no es igual que la satisfacción que se obtiene en la tierra ni por sentimientos humanos ni, mucho menos, por placeres materiales. Va mucho más allá, es como todas esas sensaciones de felicidad que se puedan obtener en vida juntas y, además, eliminando toda preocupación y malestar.

Esto es lo que nos cuenta el dogma cristiano. Se cree que la simplificación del Cielo que ha llegado hasta nosotros, tratándolo como un lugar idílico y paradisíaco en el que sólo hay paz y felicidad sin ninguna carga física, es fruto de hacer comprender a todo el mundo el mensaje Católico sin entrar en complicaciones filosóficas que, quizá, sólo estaban al alcance de muy pocos.

De la misma manera, el tratar al Cielo como un lugar en el cielo físico es también una simplificación. La Teología Católica descarta que el Cielo se encuentre físicamente en algún lugar accesible para los vivos, mucho menos en el firmamento. De hecho, según el dogma Católico, el Cielo no se encuentra físicamente en ningún sitio, el Cielo es el Estado en el que los hombres, reencarnados en cuerpo y alma, conocen a Dios.

Por último decir que, según la Teología Católica, el Cielo no es sólo contemplación y conocimiento de Dios, que ya sería suficiente, sino que allí todos los agraciados con la vida eterna podrán participar en las tareas más gratificantes y placenteras para conseguir el plan divino de Dios.

El infierno:
Del mismo modo que el Cielo no es un lugar físico, el infierno es su equivalente al que llegarán, según la tradición Católica, todos aquellos que no han cumplido con los mandatos de Dios en vida y, por lo tanto, estarán condenados a no conocer a Dios.

En la benevolencia divina cabe entender que sólo los que eran conscientes de estos mandatos son los que conocerán el Infierno como símbolo de rechazo de Dios. El hombre es libre de actuar según el mandato de Dios o de hacerlo en contra, es decir, de tomar parte en el conocimiento final de Dios en el Cielo, o de darle la espalda y decidir no salvarse y acudir a un lugar privado de todo lo bueno que supone el Cielo.

Por lo tanto, todas las figuras retóricas del Infierno como un lugar en el interior de la Tierra lleno de fuego sólo suponen una simplificación para ser entendida por la gente, al igual que el Cielo. El verdadero infierno supone la condenación a no conocer a Dios y no poder hacer nada para remediarlo porque se perdió la oportunidad en vida.

El concepto teológico de Infierno es fundamental para la doctrina Cristiana, ya que la parte fundamental del dogma de fe cristiano recae en la creencia y convencimiento de que Jesús murió para mostrar el camino a los hombres para, primero, alcanzar a Dios en el Cielo y, segundo, librarse de la condenación eterna en los Infiernos.

Por lo tanto, al igual que el Cielo, el concepto del Infierno supone la negación eterna de la salvación y, por lo tanto, no tiene marcha atrás. También, igual que en el caso del Cielo, está en manos de los hombres el alcanzar el Infierno o sortearlo.

En el Infierno el cuerpo del condenado también se reencarna, como ocurre en el Cielo, pero en este caso el cuerpo es igual que el que tuvo en vida y, por lo tanto, es susceptible de pasar dolor, enfermedades y fatigas.

En el seno del pensamiento Católico hay un cierto debate sobre la posibilidad de eludir el infierno. La misericordia de Dios es eterna, según dicta la fe Cristiana, y no permitiría que los hombres, a quienes considera hijos, vayan al Infierno. El debate transcurre entre los que creen que Dios salva a todos los hombres en el momento final y los que creen que es el hombre el que decide salvarse o no con el cumplimiento firme de la doctrina y con el arrepentimiento de lo que no haya cumplido en vida. Sin este último acto, por lo menos, no habría salvación.

Es más, habría una hipótesis que negaría la propia existencia del Infierno. Esta teoría se basa en que la misericordia infinita de Dios impide ver a uno de sus hijos en el Infierno y, aquel que le dé la espalda no sufrirá un castigo eterno, sino que simplemente será privado de conocer a Dios en el Cielo – que según la fe católica es un castigo enorme de por sí – extinguiendo su existencia total después de la muerte.

El Purgatorio:
El Purgatorio es aquel Estado de las almas cuyos portadores se han salvado del castigo eterno del Infierno pero que no están del todo preparados para conocer a Dios. Al igual que Cielo e Infierno, el Purgatorio no es un lugar físico, sino un estado que existe entre la vida eterna en el Cielo y la vida terrenal.

El arrepentimiento es el primer paso para ir al Purgatorio y salvarse del Infierno, pero el arrepentimiento no borra los pecados. Pasar un tiempo en el purgatorio, según la fe Cristiana, es necesario para purificar el alma antes de poder conocer a Dios. No es agradable estar en el Purgatorio, porque es un estado de arrepentimiento y de espera. Sin embargo, es también un lugar de cierto regocijo porque el alma sabe que en algún momento podrá estar en comunión con Dios.

La pena que se impone en el Purgatorio no solo es temporal, es una purificación del alma muy dura en la que el purgado tendrá que reparar todo lo que no reparó en vida.

El Limbo:
El limbo es conocido como ese “lugar” al que acuden los niños sin bautizar según la fe Católica, pero el limbo nunca fue un dogma, sólo una hipótesis teológica

El fundamento teológico del Limbo se centra en la posibilidad de que existan almas que no hayan sido libradas del pecado original a través del bautismo pero no tengan ningún otro pecado. Así como el Cielo o el Infierno son entidades metafísicas mencionadas en las Sagradas Escrituras, del Limbo sólo se ha concluido su posible existencia a través de la imposibilidad de que la misericordia de Dios deje sin salvación a aquellos que no han podido ser bautizados por las razones expuestas. Por ello se pensó en la existencia de un límite entre el Infierno y el Cielo, limbus. Se hablaba, por tanto, de dos tipos de limbo: aquel destinado para los que no habían sido bautizados por nacer antes de que Cristo promulgara este sacramento y aquel destinado a los niños que mueren antes de poder ser bautizados.

De hecho se reconoce desde la Iglesia la posibilidad de la salvación fuera de los Sacramentos, aunque la mayor parte de estos métodos sólo son conocidos por Dios. El único medio conocido por la Iglesia para la salvación son los sacramentos. Uno de estos medios fuera de los sacramentos es el Bautismo de deseo, en el que la Comunidad Cristiana comparte el deseo de Dios de que toda la humanidad sea salvada y que un alma no bautizada, que sólo mantiene la impureza del pecado original, sea salvada. Otro método es el Bautismo de sangre, que obtienen aquellos que sin ser bautizados mueren por defender su fe en Cristo.

El uso del Limbo en la terminología Católica se remonta al IV Concilio de Letrán y es, de los términos en cuestión, el único que realmente se está replanteando. Son muchas las voces de la Iglesia que comentan que el Limbo sólo fue una simplificación para tranquilizar a los vivos sobre lo que les ocurría a sus muertos en un momento en el que no había gran flexibilidad para explicar de otra manera el destino de las almas de estos difuntos.

Conclusión:
Los estudiosos de la Biblia del Evangelio no creen ver ninguna novedad teológica en el debate sobre cómo usar estos términos. Parece claro que la Iglesia nunca ha reconocido el Cielo, el Infierno y el Purgatorio como lugares físicos a los que va el hombre, sino como estados posibles del alma de un difunto.

Parece también claro que las simplificaciones del pasado han podido llevar a falsas conclusiones sobre lo que la realidad teológica de estos conceptos implicaba y que estas simplificaciones surgieron para no poner en duda la misericordia y justicia de Dios.

La importancia Teológica de estos conceptos puede ser el concepto de predestinación de las almas. Frente a otras religiones, como por ejemplo las indoeuropeas o algunas asiáticas, el alma católica no está predestinada. Queda claro en la fe Católica que el hombre tiene uninstinto para salvarse, ir al Cielo y reencontrarse con Dios, pero es laacción libre del hombre la que le destinará a que su alma se encamine a cada uno de los tres estados después de la muerte.

Moral de señores y moral de siervos



Nietzsche pensaba que había dos clases de hombres: los señores y los siervos, que han dado distinto sentido a la moral. Para los señores, el binomio «bien-mal» equivale a «noble-despreciable». Desprecian como malo todo aquello que es fruto de la cobardía, el temor, la compasión, todo lo que es débil y disminuye el impulso vital. Aprecian como bueno, en cambio, todo lo superior y altivo, fuerte y dominador. La moral de los señores se basa en la fe en sí mismos, el orgullo propio.
Por el contrario, la moral de los siervos nace de los oprimidos y débiles, y comienza por condenar los valores y las cualidades de los poderosos. Una vez denigrado el poderío, el dominio, la gloria de los señores, el esclavo procede a decretar como «buenas» las cualidades de los débiles: la compasión, el servicio propios del cristianismo, la paciencia, la humildad. Los siervos inventan una moral que haga más llevadera su condición de esclavos. Como tienen que obedecer a los señores, los siervos dicen que la obediencia es buena y que el orgullo es malo. Como los esclavos son débiles promueven valores como la mansedumbre y la misericordia. Critican el egoísmo y la fuerza.

la de moral de «amo» y de «esclavo» debe ser conocida por los «espíritus libres» para conducir a la humanidad a su superación: una sucesión de continuas superaciones — la moral deja de ser algo cerrado para ser visto como una dinámica de morales yuxtapuestas y reconocibles en la dinámica de las lenguas. Examinando la etimología de las palabras alemanas gut (bueno), schlecht (malo) y böse (malvado), Nietzsche sostuvo que la distinción entre el bien y el mal fue originalmente descriptiva, o sea, una referencia amoral a aquellos que eran privilegiados (los amos), en contraste con los que eran inferiores (los esclavos). El contraste bueno/malvado surge cuando los esclavos se vengan convirtiendo los atributos de la supremacía en vicios. Si los favorecidos (los «buenos») eran poderosos, se decía que los sumisos heredarían la Tierra. El orgullo se volvió pecado. Caridad, humildad y obediencia reemplazaron competencia, orgullo y autonomía. Clave para el triunfo de la moral de esclavo fue su presunción de ser la única verdadera moral. La insistencia en la absolutidad (Absolutheit) es esencial tanto en la ética religiosa como filosófica. Aunque Nietzsche dio una genealogía de la moral de esclavo y de amo, siempre sostuvo que esta genealogía era una tipología ahistórica de rasgos en toda persona.Para Nietzsche, la sociedad se encuentra sumida en un profundo nihilismo que ha de superar si no quiere ver su fin. 
El nihilismo que tiene distintas formas es un advenimiento de unas repetidas frustraciones en la búsqueda de significado, o más precisamente, «la desvalorización de los valores supremos». El nihilismo en Nietzsche se refiere al proceso histórico que surge en el reconocimiento de un valor sumo y termina en la asunción o reconocimiento de múltiples cosas valorables, al volverse inoperante lo que antes se mostraba como lo supremo. El nihilismo acontece en nuestro tiempo como manifestación de la ausencia de una medida única y, al mismo tiempo, como la proliferación de múltiples medidas que, en cada caso, pueden aparecer como válidas. Nietzsche ve en el despliegue del nihilismo toda fundación de cultura europea, la que surge como destino necesario de este proceso. La visión religiosa del mundo había sufrido ya un gran número de cambios por perspectivas contrarias, cayendo en el escepticismo filosófico, y en las teorías científicas evolucionistas y heliocéntricas modernas, lo que no hace más que confirmar la desvalorización de los valores supremos.   lo ya señalado, hemos de sumar una creciente presencia de lo democrático, la que se muestra como la afirmación de una individualidad independiente de Dios y acreedora de la igualdad, de la medianía. La democracia aparece, a los ojos de Nietzsche, como un momento del despliegue del nihilismo igualmente negador de la vida que los que la antecedieron. Ambas manifestaciones del nihilismo se muestran a Nietzsche como negaciones de la vida, al negar u olvidar dimensiones de la misma que, a su parecer, aparecen como constitutivas de ella e inalienables a lo que él considera vida. Estas dimensiones negadas de la vida se muestran en ámbitos tan determinantes como el constante darse del devenir y las diferencias entre los hombres.Nietzsche ve esta condición intelectual como un nuevo reto para la cultura europea, lo que se ha extendido, asimismo, más allá de un pequeño punto de no-retorno. Nietzsche conceptualiza esto con su famosa frase, «Dios ha muerto», que aparece en La gaya ciencia y en Así habló Zaratustra. Esta frase fue dada también por Hegel veinte años antes de que Nietzsche naciera. Este aforismo, por una parte, señala el fin de eso que antes aparecía como lo imperante, y por otra, indica un terreno fértil, un terreno inexplorado, en el cual el propio Nietzsche es un colono. A partir de la frase «Dios ha muerto», Nietzsche se refiere tanto a la ceguera del pasado en tanto incapacidad de ver esto, como a la asunción de una nueva posibilidad de relacionarse con lo que es, posibilidad dada por la asunción de dicha muerte.
Nietzsche trata esta frase más que como una mera declaración provocativa, casi como una revelación, como si representase el potencial de nihilismo que arrastra el alzamiento y el progreso, en el contexto de un concepto absurdo y sin significado.
Según Nietzsche, el hombre europeo descendiente de los hiperbóreos ha de asumir la gran e inevitable consecuencia de la muerte en la sociedad occidental de Dios, del Dios judeo-cristiano, el vengativo y cruel Yahvé. La consecuencia de la muerte de Dios es que los valores vigentes en la sociedad occidental se vienen abajo ellos solos, según el nihilismo, o no se vienen abajo sino que los hombres los destruimos. Según Nietzsche la superación del nihilismo se producirá cuando el Übermensch imponga los nuevos valores de la moral de señores, destruyendo los valores de la moral de esclavos. Resumiendo, destruimos los valores de los hombres para poner en su lugar los valores del Übermensch, que ocupará el lugar de Dios.


“¿No oísteis hablar de aquel loco que en pleno día corría por la plaza pública con una linterna encendida, gritando sin cesar: “¡Busco a Dios! ¡Busco a Dios!”. Como estaban presentes muchos que no creían en Dios, sus gritos provocaron la risa. ... El loco se encaró con ellos, y clavándoles la mirada, exclamó: ¿Dónde está Dios? Os lo voy a decir. Le hemos matado; vosotros y yo, todos nosotros somos sus asesinos. Pero ¿cómo hemos podido hacerlo? ¿Cómo pudimos vaciar el mar? ¿Quién nos dio la esponja para borrar el horizonte? ¿Qué hemos hecho después de desprender a la Tierra de la órbita del sol? ... ¿No caemos sin cesar? ¿No caemos hacia adelante, hacia atrás, en todas direcciones? ¿Hay todavía un arriba y un abajo? ¿Flotamos en una nada infinita? ¿Nos persigue el vacío ...? ¿No hace más frío? ¿No veis de continuo acercarse la noche, cada vez más cerrada? ...
¡Dios ha muerto! ... ¡Y nosotros le dimos muerte! ¡Cómo consolarnos nosotros, asesinos entre los asesinos! Lo más sagrado, lo más poderoso que había hasta ahora en el mundo ha teñido con su sangre nuestro cuchillo. ¿Quién borrará esa mancha de sangre? ¿Qué agua servirá para purificarnos? .. La enormidad de este acto, ¿no es demasiado grande para nosotros?”

sábado, 12 de enero de 2013

Trastornos de la personalidad




La personalidad, es el conjunto de rasgos de comportamiento,pensamientos y sentimientos que caracterizan a cada individuo y que persisten a lo largo de la vida.

 

Los trastornos de personalidad son una red compleja de perturbaciones emocionales, afectivas, motivacionales y sociales, originados por factores biológicos, psicológicos y sociales.

Existe un obstáculo llamado frustración que impide que la personalidad se desarrolle adecuadamente. Surge cuando no se satisfacen ciertas necesidades o cuando las metas no han sido alcanzadas.

En consecuencia, las personas sufren un desajuste social, inadaptación, presión psicológica, ansiedad o tensión.

Cada uno enfrentamos los problemas de manera diferente. Unos buscan la ayuda de los demás, otras asumen que pueden manejar los problemas
por sí mismas, hay quienes minimizan los problemas, mientras que algunos los exageran.


Casi todos probamos diversas formas de resolver problemas, hasta que acertamos. En cambio, quienes padecen trastornos de personalidad, son tan rígidos que no pueden adaptarse a la realidad y su capacidad de resolución disminuye.

Son propensas a tener problemas en sus relaciones sociales, familiares y en el trabajo. No son conscientes de que su comportamiento es inapropiado. Cuando acuden a la psicoterapia, tienden a creer que sus conflictos son causados
por otras personas, por una crisis o por una situación estresante.


Para considerar el padecimiento como un trastorno de personalidad, en cualquiera de sus tipos, existen ciertos criterios generales que tienen que evaluarse cuidadosamente en una entrevista psicológica personalizada.






A manera de orientación, puedo decirte que si tu comportamiento no va de acuerdo con las costumbres de tu medio y te provoca conflictos contigo mismo, con tu trabajo, con tu familia, con tu pareja o con tus relaciones en general, es
conveniente que busques ayuda profesional para someterte a una evaluación.


El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, reconoce diez trastornos de personalidad. Enseguida explico brevemente cada uno de ellos.


Personalidad paranoide

El paciente paranoide, proyecta sus propios conflictos en los demás. Son distantes, fríos y tienen una desconfianza generalizada.


Encuentran intenciones malévolas en hechos inocentes. Sospechan, sin fundamentos, que los demás les quierenhacer daño y que su pareja les es infiel. Son muy rencorosos, dudan de la lealtad de los demás y perciben ataques a su persona que otros no ven.

La suspicacia de estas personas termina en comportamientos agresivos y provoca que los demás los rechacen. Frecuentemente intentan acciones legales contra otros.

Aunque suelen trabajar en aislamiento, pueden ser muy eficientes. La gente que tiene alguna minusvalía, como sordera o ceguera, son sumamente vulnerables a desarrollar una personalidad paranoide.



Personalidad esquizoide.
Los sujetos con personalidad esquizoide, son introvertidos, ensimismados, fríos y distantes. Se muestran absortos en su mundo y no les agrada la aproximación de los demás. Sueñan despiertos, hablan muy poco y prefieren la especulación
a la acción práctica.


La fantasía es su manera usual de enfrentar la realidad. Estas personas, tienen un patrón restrictivo para expresar emociones.


No desean ni disfrutan las relaciones personales o familiares. Por ello, prefieren casi siempre las actividades solitarias.Tienen poco o ningún interés en las relaciones sexuales.


Disfrutan con pocas o ninguna actividad. No tienen amigos íntimos ni personas de confianza y se muestran indiferentes, tanto al halago como a la crítica.


Personalidad esquizotípica

Quienes padecen una personalidad esquizotípica, tienen poca o nula capacidad para relacionarse, se encuentran social y emocionalmente aislados.


Sus ideas son insólitas. Algunos tienen rasgos de pensamiento mágico como telepatía, superstición, clarividencia o fantasías extrañas que influyen sobre su comportamiento.

Pueden presentar también distorsiones perceptivas como las ideas de referencia.
Estas consisten en la sensación de que ciertos acontecimientos externos tienen un significado especial. Su pensamiento, comportamiento
y apariencia son raros.

Su lenguaje es vago, circunstancial, metafórico o estereotipado.
Su afectividad es inapropiada, carece de amigos íntimos y revela una excesiva ansiedad social.


Personalidad antisocial


Los sujetos con personalidad antisocial, psicópatas o sociópatas, muestran desprecio y violación de los derechos de los demás.

Fracasan en el intento de adaptarse a las normas. Explotan y estafan a los demás para obtener un beneficio personal o por placer.

xpresan sus conflictos de manera impulsiva, no toleran la frustración, son hostiles, violentos y agresivos. Constantemente pelean y no saben planear el futuro.
Sus relaciones de basan en la deshonestidad y el engaño. Los castigos, rara vez sirven para modificar positivamente su conducta.


Manifiestan una despreocupación imprudente por su seguridad y la de los demás.

Son irresponsables, incapaces de mantener un empleo o hacerse cargo de sus obligaciones.

Una característica peculiar de estos sujetos es, que no muestran remordimiento por sus actos, sino que racionalizan cínicamente su comportamiento y finalmente señalan a otros.

Estas personas, son fácilmente atraídas por el alcohol, las toxicomanías y la promiscuidad.
Con frecuencia tienen una historia familiar de comportamiento antisocial, abuso de sustancias,
divorcio y violencia. La mayoría de los pacientes que acuden a terapia para tratar este trastorno, manifiestan que fueron descuidados emocionalmente y sufrieron maltrato en su infancia.



Personalidad limite o Borderline

La personalidad límite, se caracteriza por un patrón general de inestabilidad en el comportamiento, en el humor, en la impulsividad y en las relaciones interpersonales, que generalmente son tormentosas.

Estas personas padecen sentimientos crónicos de vacío y dificultades importantes para controlar la ira. Se sienten merecedoras de cuidados y se perturban ante situaciones estresantes.


Se esfuerzan frenéticamente para evitar un abandono real o imaginario.
Actúan impulsivamente en gastos, sexo, adicciones, conducción temeraria o atracones.
Cuando se sienten cuidadas, se muestran necesitadas de ayuda por padecer depresión,
toxicomanías u otras alteraciones. Cuando temen que les van a abandonar, su humor cambia radicalmente a una cólera inapropiada e intensa.


A veces, estas personas pierden el contacto con la realidad y pueden tener episodios breves de psicosis, paranoia o alucinaciones.

Estos pacientes son vistos constantemente por los médicos, debido a que buscan incesantemente que alguien se haga cargo de ellos.


Personalidad histriónica, histérica.

Las personas con este trastorno, buscan de un modo notable llamar la atención y se comportan teatralmente, con excesiva emotividad.

No se sienten cómodos si no son el centro de atención. Sus maneras, vivamente expresivas, les permiten establecer relaciones fácilmente, aunque de una manera superficial. Cambian súbitamente de actitud.

Se expresión es infantil, dramatizada, exagerada e ideada para provocar la simpatía y atención de los demás. Utilizan su aspecto físico para hacerse notar y erotizan las relaciones no eróticas.


Puede que no esté buscando una relación sexual, sino que su conducta provocativa y seductora en realidad encubre una fuerte necesidad de recibir atención y afecto. Tienen una forma de hablar muy subjetiva, son fácilmente influenciables y consideran sus relaciones más estrechas de lo que son. Algunas personalidades histriónicas también son hipocondríacas y exageran sus problemas físicos para conseguir la atención que necesitan.


Personalidad narcisista

Los individuos con una personalidad narcisista, tienen un sentido de superioridad y una creencia exagerada de su propio valor o importancia.
Su patrón general es de grandiosidad, tanto en la imaginación como en el comportamiento.
Tiende a exagerar sus capacidades y espera ser reconocido como superior aún sin tener logros. Se preocupa por sus fantasías de éxito, poder, belleza o amor imaginarios. Tienen una gran necesidad de admiración y carecen de empatía.

Son extremadamente sensibles, ante un fracaso o una crítica se vuelven rabiosos o deprimidos. Estos individuos creen que son admirables, especiales y únicos, que merecen que sus necesidades sean satisfechas sin demora.


Son muy pretenciosos y explotadores. Envidia a muchos y piensa que los demás lo envidian a él. La arrogancia y la soberbia son sus características más visibles.

Personalidad fóbica o evitativa

Presentan un patrón general de inhibición social y sentimientos de inferioridad.
Son hipersensibles al rechazo y a la crítica.
Evitan trabajos o actividades que impliquen un contacto interpersonal debido a su temor a la desaprobación.

No se involucran con la gente si no están seguros de que van a agradar. Con frecuencia se reprimen a las relaciones íntimas por miedo a ser avergonzados o ridiculizados.

Les preocupa la posibilidad de fracasar socialmente. No les gustan las situaciones nuevas por miedo a decepcionar a los demás.

Se perciben a sí mismos como ineptos, poco interesantes o disminuidos.
Nunca corren riesgos ni se implican en actividades que pueden ser comprometedoras.

Estas personas tienen un fuerte deseo de recibir afecto y de ser aceptadas.
Sufren abiertamente por su aislamiento y falta de habilidad para relacionarse.
Regularmente quienes padecen este trastorno se presentan tímidos y retraídos.


Personalidad dependiente

Las persona dependiente transfiere las decisiones y las responsabilidades a otros. Tiene una necesidad general y excesiva de que se ocupen de su persona, lo cual ocasiona una conducta sumisa, insegura y un temor de separación.

No tiene confianza en sí mismo, necesita que otros asuman la responsabilidad de su vida. Se queja de que no sabe qué hacer o cómo hacerlo.


Se le dificulta expresar un desacuerdo, iniciar proyectos o hacer las cosas a su manera.


Puede ir demasiado lejos llevado por su deseo de lograr protección y apoyo de los demás. Se siente incómodo o desamparado cuando está solo.
Cuando termina una relación importante, busca urgentemente otra. Vive preocupado por el miedo a que le abandonen y tenga que cuidar de sí mismo. Algunos adultos con enfermedades prolongadas desarrollan personalidades dependientes.


Todas las características mencionadas son meramente orientativas






psicologia infantil


La psicología infantil estudia el complejo mundo de los niños y niñas 
desde que nacen hasta su adolescencia.Existe una gran variedad de trastornos psicológicos infantiles.Algo que no debemos olvidar es que cada niño, cada niña y cada caso es único. El tratamiento no puede ser idéntico a otros porque el mundo interior y exterior es distinto en cada niño.
Lo más conveniente es contactar a un especialista y juntos trabajar en la solución del problema.Las exigencias del mundo en ocasiones descontrolan a los pequeños y el malestar se expresa de distintas maneras.
Una niña tímida y silenciosa puede estar manifestando una depresión.
Un niño inquieto y travieso puede reflejar tensiones internas que no sabe manejar. En el consultorio evaluamos los aspectos del desarrollo físico, cognitivo,lingüístico, perceptivo, emocional y social de los niños y niñas.En base a estos datos analizamos sus temores, problemas, fantasías,impulsos, deseos, tensiones, emociones y su funcionamiento global.Observamos el comportamiento de los infantes con una metodología que nos permite evaluar y elaborar un análisis clínico.

Posteriormente determinamos cómo las variables ambientales y biológicas influyen en su desarrollo psicológico con el objetivo de encontrar soluciones 
para el bienestar y la seguridad de los pequeños.
Para elaborar un diagnóstico y un tratamiento adecuado, utilizamos herramientas como los tests, la lectura de cuentos, la terapia de juego y las actividades creativas o artísticas entre otras cosas.Algunos problemas psicológicos que salen a la luz en la adolescencia o en la edad adulta,son problemas que no se atendieron en la infancia.
Por ello, es importante que al detectar una conducta fuera de lo normal en los niños y niñas se consulte con un especialista.
Si se tratan los trastornos a tiempo, existen más probabilidades de preservar una buena salud mental.