sábado, 24 de noviembre de 2012

Dragon de Komodo

 El Varano de Komodo es uno de los dinosaurios que no se extinguió por completo pero esta en peligro de extinción.





Los dragones de komodo viven en Indonesia, en las Lesser Sunda Islands y en las islas Komodo, Rinca, Gili Motang y Flores.
El dragón de Komodo es también conocido como Varano de Komodo y mide entre 2 y 3 metros de largo y pesa entre 80 y 140 kilogramos. El más grande dragón de Komodo que se ha visto medía ¡4.5 metros y pesaba 232 kilogramos!

El Varano de Komodo o Dragón de Komodo se caracteriza por tener su lengua tan larga y son capaces de consumir presas grandes y enteras (es carnívoro). Ellos pueden llegar a alcanzar una velocidad de 20 kilómetros por hora y son muy esbeltos con la cabeza alargada.

El Varano de Komodo es un tipo de reptil. Viene de La Familia de los dinosaurios (antepasados) y son muy parecidos a los cocodrilos.
El dragon de Komodo a traves de estudios se ha confirmado que es un animal venenoso
La dieta del dragon de Komodo consiste en cerdos, venados, cabras y bufalos acuaticos

El apareamiento es entre los meses de Mayo y Agosto y los huevos se ponen en Septiembre. Ellos ponen los huevos en la tierra o en los huecos de los árboles. Los dragones de Komodo bebés normalmente viven en árboles sus primeros años. Los dragones de Komodo tienen un periodo de vida de 30 años aproximadamente.

Keops..matematicamente perfecta

La cábala de piedra
Se dice que la cábala primitiva estaba constituida por la suma del saber recibido por tradición. Por lo tanto, partiendo de este supuesto, cábala puede ser cualquier obra humana en que ese saber esté cifrado. Algunos afirman que la gran pirámide de Gizeh, llamada de Keops por hallarse enterrado allí este faraón, es una verdadera cábala de piedra, y que lejos de haber sido construida para servir de tumba a un rey, lo fue para perpetuar el saber recibido y transmitirlo a las generaciones venideras que supieran leerlo.

El extraño cúmulo de curiosas coincidencias que los científicos modernos han descubierto entre las medidas de esa pirámide y las que rigen el movimiento de la Tierra y establecen una perfecta relación entre la Aritmética y la Geometría -y entre ambas y la Astronomía-, parece que tienden a confirmar dicha hipótesis.

La pirámide de Keops, como todas, se halla en la ribera izquierda del Nilo, y es la más septentrional. Está situada exactamente en la base del delta de este no. Se considera, según algunos, que dicho monumento fue edificado durante el reinado de Keops o de Koufou, reyes de la IV dinastía, o sea, entre 3.000 y 2.500 años antes de Jesucristo, Se supone que Melquisedec o Enoc fueron los arquitectos que trazaron los planos. Según la tradición egipcia, uno de sus nietos, llamado Sisithros, llevó el plano a Egipto.

Los antiguos, con razón justificada, consideraban la Gran Pirámide como una de las siete maravillas del mundo. Por su altura. cercana a los 150 metros, y su base de más de cinco hectáreas, no es, realmente, comparable a ningún edificio levantado por manos humanas, y aún hoy se asombran los arquitectos y los ingenieros modernos el pensar en los medios empleados para acumular tal montaña de piedras.

Dice Herodoto que se emplearon diez años en construir la calzada por donde debían arrastrarse las piedras. Este camino tiene 925 metros de largo por 19 de ancho y 15 de alto en su mayor elevación es de piedras pulidas y está ornamentado con figuras de animales. Las piedras, conducidas ya labradas, eran enormes, algunas tenían cerca de diez metros de longitud. A. Moret cita un bloque de granito observado en el templo funerario que precede a la pirámide de Kefrén, que tiene más de 170 metros cúbicos y sobrepasa los 470.000 kilogramos. Las piedras están ajustadas con tal precisión, que puede pasarse la hoja de un cortaplumas por su superficie sin descubrir la fisura que las separa, aun cuando no estén unidas con mortero. Según afirma uno de los principales empresarios de canteras de los Estados Unidos, hoy no se posee ninguna máquina suficientemente perfeccionada para obtener dos superficies de diez metros de longitud y encajar sus bordes tan perfectamente como lo están las piedras de la pirámide de Keops.

El arquitecto de este monumento, quienquiera que fuese, lo hizo construir pensando en una obra duradera. Y consiguió su propósito. Porque esta antigua mole conservó, durante siglos, un revestimiento de piedras de colores diversos tan hábilmente aglutinadas, que se hubiera creído se trataba de un solo bloque de piedra desde la base hasta la cúspide. Y no se alteró su superficie hasta después de la conquista árabe. Además, el conjunto de la pirámide, constituida por 203 hileras de piedras, pesa alrededor de seis millones de toneladas, es decir, que se precisarían 6.000 locomotoras, tirando cada una de mil toneladas, para transportarla. Y, por otra parte, la riqueza actual de Egipto sería insuficiente para pagar a los obreros encargados de demolerla.


La época exacta de su construcción
En su propia estructura la Gran Pirámide indica la época de su construcción. Está construida en forma de que sus lados se orienten hacia los cuatro puntos cardinales, y de modo que el reflejo de las sombras acusara con una exactitud cronométrica los puntos esenciales del año solar, dando las fechas precisas de los equinoccios de primavera y otoño y los solsticios de invierno y verano. Además, sumando las dos diagonales de la base, aparece una cifra en pulgadas piramidales que es, precisamente, el número de años que se requiere para que los equinoccios vuelvan a la misma posición y tengan lugar sobre el mismo punto.

Ahora bien, este milenario monumento fue construido de tal manera que el eje de una de sus galerías recogiera la luz de la estrella polar de aquella época y cuando Sirio, la estrella más brillante del hemisferio Norte, al llegar al final de su órbita, dejaba caer sus rayos perpendicularmente sobre su cara meridional, mientras que el eje del otro corredor recogía la luz de las Pléyades, y así ambas galerías permitían que los rayos de esos astros bañasen la faz del faraón que estaba enterrado en la cámara central.

Durante trece mil años la polar será Vega, el hermoso sol azul de la Lira, y se sabe que en aquel remoto entonces la calidad de polar pertenecía a una estrella de la constelación del Dragón. Como sea que la coincidencia dé dichas estrellas en el meridiano de la pirámide, el parecer, sólo ha podido tener efecto hace unos 4.000 años, la disposición u orientación dada a las mencionadas galerías indica por si misma la época en que fue construido el monumento de Keops. Y parece que un estudio reciente de los objetos hallados en el interior, ha permitido comprobar que en efecto, es así.


Un meridiano natural perfecto
Cuando los sabios de la expedición de Bonaparte decidieron efectuar la triangulación de Egipto, la pirámide de Keops les sirvió de punto de partida de un meridiano central que tomaron como origen de todas las latitudes de la región, y cuál no sería su sorpresa cuando comprobaron que las diagonales prolongadas del monumento encerraban el delta formado por el Nilo en su desembocadura, y que el meridiano, es decir, la línea Norte-Sur, que pasaba por el vértice o cúspide, dividía el delta en dos partes exactamente iguales.

Pero aún hay algo más. Si dividimos la Tierra en arcos de un grado, advertiremos que la pirámide de Keops se halla enclavada en una línea que separa en dos secciones absolutamente idénticas las tierras que pueden ser habitadas por el hombre, lo que hace de ese construcción el meridiano natural e ideal de la población terrestre y que responde a todas las necesidades. En efecto, el meridiano de la Gran Pirámide es el que atraviesa un máximo de continentes y un mínimo de mares, y además, es exclusivamente oceánico a partir del estrecho de Behring, con la circunstancia ya aludida de que si se calcula la extensión de las tierras habitadas del globo, emergidas al Este y al Oeste, las divide en dos partes de superficie rigurosamente igual. ¿No es extraordinario?


El monograma del cristianismo
Otro detalle extraordinario, que sorprendió a los arqueólogos, es que la Gran Pirámide de Egipto se encuentra a igual distancia del Polo Norte que del centro de la Tierra. Y lo asombroso es que las líneas que marcan la distancia desde el Polo y del Ecuador hasta la pirámide, forman mediante los ejes de la Tierra el antiguo signo representativo del monograma redentor de la religión cristiana.


El problema de la cuadratura del círculo
Todo el mundo ha oído hablar de la cuadratura del círculo, que aún buscan algunos matemáticos, pues el problema es insoluble. Se trate de, dado un círculo cualquiera, trazar por medio de la regla y del compás un cuadrado de superficie equivalente o, expresado en términos vulgares, "cuadrar un circulo" o "encontrar su cuadratura, Ahora bien: la solución de este problema depende de calcular la superficie del circulo, sabiendo que el valor de su circunferencia está en relación con el diámetro. Ya se ha dicho que la cuadratura del círculo es imposible; pero puede admitirse como el valor más aproximado de la razón de la circunferencia al diámetro: 3,1415926 y prácticamente 3,1416.

Pues bien, el perímetro de los lados de la Gran Pirámide tiene el mismo radio en relación a la altura como el radio de la circunferencia lo tiene a la del circulo, proporciones que ofrecen la unidad de medida que facilitan la constante Pi que resuelve el problema geométrico de la cuadratura del circulo buscada durante tantos siglos. (La letra griega "pi" equivale a la P, y ha sido adoptada para designar la razón constante de la circunferencia del diámetro, porque es la inicial de periferia, que significa en griego circunferencia). Veamos la correspondiente comprobación. Sumando los cuatro lados deja base del monumento cuyo solar fue primitivamente de 232,805 del., obtenemos para el perímetro 931,22 metros, es decir 4 X 232,805 = 931,22. Si dividimos ahora la longitud de ese perímetro por dos veces la altura de la pirámide, que era en la época de su construcción de 148,208, encontraremos el valor de Pi: 931,22 / 2 x 148,208 = 3.1416.


Revelaciones geodésicas
La Gran Pirámide proporciona también unidades de medida basadas en la Naturaleza. Sabemos que los egipcios contaban las longitudes por pulgadas y codos. Pero había dos sistemas de medida: las medidas ordinarias para el pueblo y las medidas sagradas empleadas únicamente por los sacerdotes. Ahora bien, el codo sagrado, que se le designa frecuentemente con el nombre de codo piramidal, fue el que emplearon los constructores del monumento. Pero resulta que el codo piramidal es, exactamente, la diez millonésima parte del radio polar de la Tierra, lo que da una unidad de medida de matemática precisión para todas las latitudes, cosa que no ocurre con nuestro metro moderno.

En efecto: el codo sagrado estaba dividido en 25 pulgadas piramidales. Y la pulgada piramidal es sensiblemente la misma que la pulgada inglesa, toda vez que 999 de éstas hacen 1.000 de aquéllas, lo que nos da para la pulgada piramidal 25,4264 mm., y para el codo piramidal o sagrado 25,4264 X 25 = 0,635660 del. Por tanto, el codo sagrado que sirvió a los arquitectos egipcios en la construcción de la pirámide de Keops equivalía, pues, a 635.660 mm. Y la asombrosa coincidencia, multiplicando este codo por 10.000.000 aparece la cifra 6.356.600 metros, que es precisamente el valor que la ciencia actual asigna a la longitud del radio polar terrestre.

Pero todavía hay más coincidencias, y no menos sorprendentes. Si multiplicamos la longitud de la antecámara que precede a la cámara del rey, después de haber evaluado las pulgadas piramidales, por 3,1416 nos da como resultado 365,242, número de los días que fija exactamente la duración del año, que ni los griegos ni los romanos supieron calcular. Y por si eso fuera poca, hallamos también la duración del año bisiesto en cada lado de la base del monumento, expresada en codos piramidales o sagrados.

Además, la Gran Pirámide representa una medida proporcional del peso de nuestro mundo. Calculado el volumen de la pirámide y multiplicado por 2.06, densidad media de las piedras que la forman, descubrimos que las tres primeras cifras que se obtienen nos proporcionan la densidad del planeta que habitamos, que según experimentos recientes, se afirma es de 5,52. Y tomando por base (como unidad de peso) un codo público que tenga la densidad media de la Tierra, hallamos que el peso del monumento de Keops seria el peso total del globo terrestre en la razón de 1 a 10" 6 1 a 10".


Revelaciones astronómicas
He aquí otras extrañas y no menos sensacionales coincidencias. Si multiplicamos por un millón la altura de la Gran Pirámide, obtendremos la distancia que media entre la Tierra y el Sol. Multiplicando la pulgada piramidal por cien mil millones, se encuentra la longitud del recorrido que hace la Tierra sobre su órbita en 24 horas. Y si se multiplica, a su vez, este número por los 365 días del año, tendremos la longitud de la órbita de la Tierra en torno al Sol.

Pero todavía hay más, la pirámide de Keops es un exponente de las proporciones geométricas que rigen la mecánica celeste. Si expresamos en codos piramidales el arco descrito por el globo terrestre en 24 horas, aparece un número que es múltiplo de 3,1416, o mejor dicho de 2 Pi, expresión que desempeña un papel muy importante en matemáticas. Y levantando un cuadrado sobre la altura vertical del monumento, ese cuadrado sería exactamente igual a la superficie de cada una de las caras triangulares del mismo y contendría todos los elementos geométricos que entran en la mecánica celeste.


Los dioses llegados de las estrellas
¿Cómo lograron los sabios de tan lejanos tiempos conocer todos estos datos? ¿De qué medios disponían para escrutar las profundidades del cielo? Si examinamos la leyenda de Isis y Osiris, descubriremos que esta misteriosa pareja, hermano y hermana, unidos en matrimonio divino, descendió a la tierra egipcia en una especie de nave celestial, con la misión de educar a los primitivos pobladores del valle del Nilo.

En abril de 1955, el eminente egiptólogo inglés Walter Bryon Emery, dio en el Metropolitan Museum de Nueva York, un comunicado que apasionó al mundo científico porque se relacionaba con el gran enigma que aún se cierne sobre los acontecimientos que señalaron la primera civilización conocida en el globo, la del antiguo Egipto. Después de treinta años de estudios y excavaciones en los lugares que vieron aparecer el primer faraón, los investigadores han descubierto pruebas evidentes que permiten suponer que los sacerdotes egipcios conocían los secretos atómicos cinco mil años antes de que los sabios modernos los descubriesen, Bryon creyó posible poder demostrar que no existía ningún indicio de hombres civilizados hace alrededor de seis mil años.

Luego, sin transición aparente, el antiguo habitante de las cavernas se dedicó a construir palacios asombrosamente artísticos. Súbitamente se encontró en posesión de una técnica y de útiles perfeccionados que le permitieron trabajar la piedra, la madera, el cuero, el marfil, el oro e inclusive hacer trabajos textiles. ¿De dónde llegó esa extraordinaria ciencia..?.
Después de haber comprobado que nada la precedía ni la explicaba, el eminente sabio confesó: "Todo sucedió como si los salvajes habitantes del Valle del Nilo hubieran recibido, un buen día la visita de algunos instructores sobrenaturales llegados en platillos volantes".-

Huellas imposibles..

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El coleccionista de fósiles William Meister no podía dar crédito a sus ojos, cuando una mañana de 1968, en compañía de su mujer e hijas, estas le mostraron un sorprendente hallazgo. Se hallaban de excursión en la comarca de Antelope Springs (Utah), recogiendo diversas muestras de trilobites (crustáceos prehistóricos), y al parecer una de sus hijas había hallado en una roca, las huellas petrificadas de dos pisadas de calzado humano. Las marcas perfectamente definidas pertenecían a un tipo de botas puntiagudas y al metro arrojaron las siguientes medidas;

32 cm de largo, 11,25cm de ancho y 7,5 cm de profundidad en su talón. Lo más curioso de la historia, detalle que dejo perplejo y desconcertado al Sr. Meister, es que el tacón del zapato izquierdo había aplastado precisamente un trilobites, y la huella al menos tuvo que ser impresa hace unos 440 millones de año (!). Hecho inconcebible según los expertos, pues la ciencia oficial cifra la aparición de la especie humana hace unos tres millones de años, y tan solo en unos 25000 años en la utilización de un primitivo tipo calzado.

En la imagen se señala el trilobites aplastado por el “calzado” prehistórico
Huella hallada en el rio Paluxi (Texas) y que parece estar efectuada claramente por algún tipo de calzado. Lo mas irritante son las huellas de dinosaurio a su alrededor…
En la zona de Glen Rose (Texas), se han hallado huellas de botas y de pies desnudos junto a huellas de dinosaurios (¡), las marcas estaban impresas sobre un estrato geológico de 60 millones de años. Pero estos vestigios no son los únicos que parecen indicar que alguien se paseaba por nuestro planeta en épocas pretéritas desafiando la antigüedad de nuestra especie humana. En el caso de estas huellas existe la posibilidad de que sean una falsificación realizada a principios del siglo XX.

Una de las polémicas huellas de pies humanos al lado de huellas de dinosaurios.
Otra misteriosa y polémica huella de calzado, con débiles señales de costuras, fue descubierta en una veta de carbón en el Cañón del Pescador, en Pershing County, Nevada. Dicha huella se asemeja también a nuestro calzado moderno y fue datada en unos 15 millones de años.
Una de las mas controvertidas pisadas fue hallada en Pershing County. Para muchos especialistas se trataría de solo una veta de a piedra.

Sorprendente fué el hallazgo efectuado por Mary Leakey, esposa del prestigioso antropólogo Louis Leakey. Sucedió en Tanzania en 1979, y sobre las ceniza volcánica del Sadiman, en Laetoli, la intrépida aventurera halló unas pisadas de al menos 3,6 millones de años de antigüedad. Se trataba de un espectacular grupo de huellas de tres individuos que andaban en hilera, y cuyas medidas oscilan entre 21 y 18 centímetros. Pese a que los pies que dejaron aquella impronta, se parecían sobremanera a los nuestros, los expertos determinaron que se trataba de las huellas de un homínido, posiblemente el Australopithecus. La teoría mas extendida y aceptada

En el mismo área de Nevada, mas concretamente en Lamos Cave, el profesor Luther S. Cressman, en 1938, encontró 200 pares de sandalias perfectamente tejidas y manufacturadas, que al aplicarseles el método del carbono-14 arrojaron la friolera cifra de 9.000 años de antigüedad.

El profesor Cressman. Su hallazgo fue repetido posteriormente en otros yacimientos de norteamérica.
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Una de las “sandalias” halladas en Nevada

En 1959 en el desierto del Gobi una expedición paleontológica chinosoviética, a cuyo mando iba el Dr. Chow Ming Chen, realizaron otro imposible descubrimiento. Sobre una greda encontraron lo que a todas luces parecía una huella de un calzado con distintas marcas que la cruzaban, lo inexplicable, los millones de años que llevaba aquella pieza en la zona. En Italia, en el Valle de Susa, en las cercanía de Caprie, se han hallado unas antiquísimas pisadas de zapato hundidas en la roca, que son conocidas por los lugareños como las pisadas del Diablo.

Pero ¿quién calzaba hace millones de años estas botas para dejar sus pisadas en distintos lugares del mundo?, quizás la repuesta esté en unas pinturas rupestres descubiertas en una recóndita cueva en la cordillera de Kimberley (Australia), tal y como formulaba el notable investigador Andrew Tomas; “Las figuras retratadas en las cuevas presentan tocados o círculos luminosos alrededor de la cabeza, pero carecen de boca. Tienen sandalias en los pies, y esto en un país en que los indígenas caminan descalzos”…, en Val Camonica (Italia) son representados unos seres idénticos con unos extraños cascos luminosos en sus cabezas, juntos a estos sorprendentes dibujos hallamos perfiladas unas huellas de “sandalias” … ¿quienes eran estos hombres?, ¿seres procedentes del espacio?, ¿humanos exploradores procedentes del futuro?, ¿cómo se puede explicar la semejanza de estos frescos ubicados en lugares tan dispares?…, quizás estas misteriosas huellas estén relacionadas con todos los demás enigmas de nuestra antigüedad, piezas claves para recomponer nuestro desconocido y sorprendente pasado..



Descubren restos de posible nanotecnología prehistórica

Desde 1991, prospectores de oro, luego expediciones científicas(comisionadas por el instituto central de investigación científica de geología y de prospección de metales preciosos y no ferrosos de Moscú), descubrieron objetos, metálicos, muchos en forma de espiral, cuyo tamaño varía desde3 centímetros para los mayores hasta ¡¡¡ 3/1000° de milímetro!!!
Millares de esos artefactos han sido encontrados en muchos emplazamientos en la parte oriental de los montes de Ural, en las orillas de varios ríos en unascapas sedimentarias datando del pleistoceno superior, en varias profundidades desde 3 hasta 12 metros.

Estos objetos han sido estudiados por la Academia de Ciencias rusa deSyktyvka, Moscú y San Petersburgo, así como por un instituto científico deHelsinki en Finlandia :
Los objetos mayores son de cobre, mientras que los pequeños son detungsteno ( punto de fusión 3410° c. ) o de molibdeno ( punto de fusión 2650° c. )

Según el sitio y la profundidad en donde se encontraron, la antigüedad de estos objetos se estima entre ¡¡¡ 20 000 y 318 000 años !!!

El Instituto de Moscú publicó un informe pericial n° 18/485 del 29/11/96 que concluye :
” Los datos obtenidos permiten pensar en la posibilidad de una tecnología de origen extraterrestre. “

                          

Islas intermitentes

nacimiento de una isla
Cuando se habla de erupciones se asocia con muerte y destrucción, pero como las paradojas han existido desde siempre aquí se encuentra la excepción a la regla, las erupciones que crean paisajes.
Cuando se recorren los mares, aquella fuente inagotable de historias enigmáticas y de horizontes sin fin, esperas encontrar animales acuáticos, barcos o yendo por aguas heladas ruegas por no encontrarte con un iceberg, pero lo que no esperas es encontrarte con una isla donde antes no la había, sin embargo viajando por la conocida como Cuenca Norte de Lau, situada entre Fiji, Samoa y Tonga, poseedora de decenas de volcanes submarinos activos localizados entre 1.000 y 1.500 metros de profundidad bajo las aguas y que esconden vastas reservas de minerales esto puede pasar.

Metis Shoal es uno de los muchos volcanes que se encuentran en esta zona y que brindó uno de los primeros espectáculos de los que se tenga noticia a este respecto en el año de 1852 y que se han repetido en 1984 y en el año 2006, esta maravilla de la naturaleza que se ha conocido generalmente como balsas de pomez, por estar conformadas por piedras de este tipo, son sin lugar a dudas una demostración del poderio de la naturaleza.
Aunque en ocasiones se pueden tratar de pequeñas manchas ocres sobre el agua que no representan mayores inconvenientes para los viajeros, en otras tantas oportunidades se trata de algunas de tal densidad que semejan una playa en medio del océano y que obligan a los navegantes a cambiar su rumbo o a disminuir sus velocidades de forma radical para evitar sufrir accidentes y toda clase de daños en sus cascos.

Ellas surgen como consecuencia de la explosión de estos volcanes y su principal caracteristica radica en el hecho de que precisamente casi con la misma velocidad que aparecen desaparecen, aunque existen aquellas que resisten por más tiempo llegando a formarse verdaderas islas de grandes proporciones con todas sus caracteristicas y con la peculiaridad de ir cambiando de forma y, por supuesto, de tamaño de acuerdo a la magnitud de la actividad volcanica, de allí que en muchas ocasiones se les encuentren acompañadas de fumarolas y cuando cesa la actividad del volcán es el momento de ocultarse, entonces se empiezan a erosionar o las piedras probablemente sean transportadas por el viento, por lo que se encuentran muestras de estos minerales en sitios como Islas Salomón o en Australia.
En este planeta que todo nace, se transforma y muere empezando desde el hombre mismo, las balsas de pomez del pacífico son el ejemplo más evidente de este proceso en el aspecto geográfico, algo así como un espejismo material.
El final de la isla

El baile de San Vito

 
24 de junio de 1374, amanece un nuevo día en la ciudad alemana de Aquisgrán. El cielo está despejado y todo hace presagiar que será otro largo y placentero día de verano. Pero desde el fondo de los callejones llega un murmullo extraño que va in crescendo a medida que se acerca a las calles y plazas principales del pueblo. La extraña epidemia de la que muchos han oído hablar ha llegado ya hasta la misma puerta de sus casas.
Los vecinos se asoman a las ventanas para contemplar sorprendidos como una turbamulta de gente comienza a llenar las calles. Todos bailan frenéticamente al son de una música imaginaria. Se retuercen y saltan, gritan, ríen y algunos lloran. En su delirio colectivo hacen caso omiso de los vecinos que intentan calmarlos, nada les puede detener, sus cuerpos se convulsionan como poseídos por el mismísimo demonio, y tan solo, muchas horas después, el desfallecimiento y los desmayos pondrán fin lentamente a su dantesca danza.

Pero no acabará en ese breve descanso su enfermizo baile, ya que la gran mayoría lo reemprenderá otra vez de forma involuntaria al recobrar sus fuerzas, continuando de nuevo durante días, semanas e incluso llegando a los cuatro meses, bailando en sus casas, en las calles, en las iglesias o en cualquier lugar donde se posen sus maltrechos pies…

Pues ya veis amigos, esto que en principio nos puede recordar a los anuncios publicitarios que tan de moda están últimamente, en los que un grupo de gente se pone a bailar en lugares públicos al unísono de manera “espontánea”, ya se inventó hace unos cuantos siglos, aunque por aquellos tiempos no se hizo precisamente por diversión, si no que fue una terrible epidemia que recorrió buena parte del norte europeo.
The Dancing Mania; by Hondius after Brueghel 1570
El fenómeno se conoce como choreomanía; del griego khoreia, baile, y manía, locura. Su origen se puede buscar en un contagio colectivo psicótico, con tintes fanatico-religiosos a la par que biológicos. Entre los siglos XIV y XVIII se reportaron numerosos casos de Coreomanía en distintas ciudades de Holanda, Bélgica, Alemania, Francia o Italia.

Un contemporáneo, fray Pedro de Herental, quien fue testigo ocularde uno de estos episodios, dejó una descripción que dice lo siguiente:

“En esa época… una secta extraña, formada por mujeres y hombres de varias partes de Alemania llegó a Aachen (Aquisgrán) y de ahí siguió hasta Hennegau y a Francia. Su estado era el siguiente. Tanto hombres como mujeres habían sido tan ultrajados por el diablo que bailaban en sus casas, en las iglesias y en las calles, tomados de la mano y saltando en el aire. Mientras bailaban gritaban los nombres de algunos demonios, como Friske y oíros, pero no tenían conciencia de esto ni tampoco prestaban atención al pudor, aunque hubiera otras personas viéndolos.

Al final de la danza tenían tales dolores en el pecho que, si sus amigos no los apretaban con trozos de tela enredados en su cintura, gritaban como enloquecidos que se estaban muriendo. En Lieja, los libraron de sus demonios por medio de exorcismos como los que se usan antes del bautismo. Los que se curaron dijeron que les parecía haber estado bailando en un río de sangre y que por eso saltaban continuamente. Pero la gente de Lieja dijo que habían sido atacados de esa manera porque no estaban verdaderamente bautizados, debido a que la mayoría de los curas tenían concubinas. Por esta razón la gente propuso que el pueblo se levantara contra los curas, los matara y tomara sus propiedades, lo que hubiera ocurrido si Dios no hubiera proporcionado un remedio eficaz a través de los exorcismos. Cuando la gente vio esto su juña disminuyó al grado que los clérigos fueron tratados con todavía mayor reverencia que antes.”
Leyendo estas palabras es fácil apreciar cómo se tomó el tema en la época cuando cualquier aspecto de esta índole era automáticamente clasificado como brujería y/o posesión demoníaca. De más está decir que la mayor parte de los participantes eran gente pobre, como campesinos y jornaleros, artesanos, como zapateros o sastres, criados, amas de casa, mendigos y desocupados; sólo excepcionalmente había ricos o curas, presumiblemente más difíciles de recaer en las filas luciferinas.

Así que como el causante de tan sacrílegos bailes no era otro que el demonio, la cura no podía ser otra que un buen exorcismo o una buena misa, y así fueron combatidas las hordas de bailómanos poseídos hasta que se conseguía terminar con ellas.
A tal punto llegó esta locura que en un edicto publicado el 18 de noviembre de 1374 por los magistrados de Maastricht, se prohibió a todo el que sufría de coreomanía que bailara en la iglesia o en la calle; tan solo se les permitía bailar en sus casas.

Cuando los bailómanos llegaban al trance, mostraban otros tipos de fenómenos motores: algunos caían al suelo y se arrastraban de espaldas, otros perdían el conocimiento y echaban espuma por la boca, y otros tenían convulsiones y contracciones irregulares de las extremidades. Aunque, una vez que había pasado el episodio, la mayor parte de los afectados no recordaba nada de lo ocurrido, algunos describían visiones celestiales.

La epidemia de coreomanía de 1374 no fue la primera, aunque sí es la más conocida; según Backman, existen noticias de episodios semejantes a partir del siglo vn. En 1027, en la iglesia del convento de Kólbig, en las vecindades de Bernburg, el servicio religioso de la noche de Navidad fue interrumpido por un grupo de 18 campesinos que se pusieron a bailar ruidosamente en el jardín de la iglesia.
Otra epidemia interesante fue la de los niños, en 1237. En este episodio más de 100 niños fueron afectados por la coreomanía en Erfurt y se fueron bailando y brincando por el camino hasta Arnstadt, cerca de 25 kilómetros; cuando llegaron a esta población cayeron rendidos al suelo y cuando sus padres los llevaron de regreso a sus casas muchos murieron y otros quedaron sufriendo de temblores toda su vida. Otra epidemia

más con un final trágico es la ocurrida el 17 de junio de 1278 en la ciudad de Utrecht, en el puente sobre el río Mosela, donde se congregaron 200 coreómanos y no detuvieron sus danzas y saltos hasta que un sacerdote pasó por ahí, llevando la Divina Presencia a un enfermo; en ese momento, según Hecker, “como en castigo a su crimen”, el puente 
se derrumbó y todos los coreómanos se ahogaron.El número de participantes en la coreomanía era variable; Hecker señala que en Colonia bailaron 500 personas y en Metz 1100. Además, los enfermos iban de un pueblo al otro y se mantenían como grupos bien consolidados durante semanas.

Paracelso clasificó variantes de los motivos que ocasionaban esta manía por bailar: desde la lujuria, pasando por algún estado mental anormal, hasta factores físicos no identificados.

Una de las primeras tentativas para evitar que la gente siguiera frenéticamente con sus movimientos espasmódicos fue acompañarlos con música, ya que por aquel entonces se consideraba que de esa forma podían equilibrar su cuerpo y alma, y dar armonía a esos arranques epilépticos, pero lo único que se conseguía era un acrecentamiento del estado hipnótico de los afiebrados bailarines.

La causa más alegada y aceptada en la actualidad, sin embargo, prescinde de explicaciones extrasensoriales e incluso esotéricas. La relación parece estar en la alimentación de quienes sufrían estos brotes, sustentados, eso sí, por un exacerbamiento social.

El principal producto de aquella vasta clase baja era el centeno. Se cree que este cereal estaba infectado por un hongo que contenía toxinas y principios psicoactivos de poderosos efectos sobre la corteza cerebral. El ácido lisérgico, por ejemplo, es un derivado de este agente.

Los que están en contra de esta teoría sostienen que de ser un ataque de LSD, no se explicaría que los brotes de la fiebre del baile se repitieran en pocos días o semanas de una ciudad a otra, lo que induce a pensar en un contagio social.

Después del siglo XIV la coreomanía se hizo cada vez más rara, hasta que desapareció en el siglo XVII; quizá el último testigo presencial de un episodio masivo fue Horst, en 1623.

10 dias que nunca existieron


La noche del 4 de octubre de 1582 dio paso... al 15 de octubre con la implantación del calendario gregoriano.¿Qué pasó el 6 de octubre de 1582? ¿O el 9 del mismo mes de aquel año? ¿Y el 14? No busquen en las hemerotecas. Aquellas fechas «desaparecieron» del calendario. La noche del 4 de octubre de hace 430 años dio paso... al 15 de octubre. El nuevo calendario gregoriano corregía así el desfase de días que al cabo de milenio y medio había ido acumulando el de Julio César, conocido como «juliano».

El emperador romano había reformado el calendario el año 46 antes de Cristo, aconsejado por el astrónomo Sosígenes de Alejandría según Plinio el Viejo. Establecía el 1 de enero como el primero del año de 365 días y seis horas. Tenía un margen de error de apenas 11 minutos y 14 segundos al año. El calendario juliano creaba el año bisiesto de 366 días con un día más entre el 25 y el 24 de febrero en los años divisibles por cuatro. Al día extra se llamó «bis sextus» por ser el 24 de febrero el «sextus kalendas martii», de ahí el nombre de año bisiesto. Pero éstos se intercalaron de forma equivocada.

La Iglesia acometió la tarea de lograr un calendario más exacto que corrigiera el desfase. El primer Concilio de Nicea había fijado el momento astral en que debía celebrarse la Pascua y, a partir de ésta, el resto de las fiestas religiosas y se veía necesario ajustar el calendario civil para regular el litúrgico. Ya había habido varios intentos, pero fue en el Concilio de Trento cuando se impulsó de nuevo la corrección. En el siglo XVI el equinoccio de primavera caía el 11 de marzo, en lugar del día 21.

El Papa Gregorio XIII (1572-1585) puso en marcha una comisión científica de la que formaba parte el cronologista italiano Luis Lilio, el jesuita Christophorus Clavius, el cosmógrafo Ignazio Danti y en la que también participó el matemático hispano Pedro Chacón.

El Pontífice había ordenado levantar un observatorio en el Vaticano provisto con el mejor instrumental de la época, la denominada Torre de los Vientos en la que Danti realizó un meridiano que confirmó las correcciones del calendario con la luz solar que se filtraba a través de un agujero en la pared.

Los expertos coincidieron en que el año bisiesto se repitiera cada cuatro años, a excepción del último de cada siglo cuyo número de centenas no fuera múltiplo de cuatro. Así se adaptaba mejor el calendario al año solar, aunque aún existe un error de casi 26 segundos por año.

El 24 de febrero de 1582 Gregorio XIII promulgó la entrada en vigor del calendario que después se conocería por su nombre mediante la bula «Inter Gravissimas»: «Con objeto de que el equinoccio vernal, que fue fijado por los padres del Concilio de Nicea en las duodécimas calendas de abril [21 de marzo], se devuelva a dicha fecha, prescribimos y ordenamos que se eliminen de octubre del año 1582 los diez días que van del tercero después de las nonas [el día cinco] hasta el día previo a los idus [día 14], ambos incluidos. El día que seguirá a las cuartas nonas [el cuatro de octubre], en el que tradicionalmente se celebra San Francisco, serán los idus de octubre [el 15], y se celebrarán las fiestas de los mártires San Dionisio, Rústico y Eleuterio, así como la memoria de San Marco papa y confesor, y de los mártires San Sergio, Baco, Marcelo y Apuleyo».
Diez días «desaparecieron» para los países que adoptaron el calendario gregoriano. España y Portugal aplicaron la reforma el mismo día que Roma, el 4 de octubre de 1582. Las vicisitudes para la puesta en práctica de la reforma llevaron a Felipe II a firmar un año después la pragmática de Aranjuez para su adopción en todos sus territorios. Alemania continuaría con el juliano hasta 1700, Inglaterra hasta 1782, Rusia no lo cambió hasta 1918 y Grecia hasta 1923.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Siniestros cenotes..


Surrealismo en el Cenote Angelita

Viajamos hoy hasta México para darnos un chapuzón en el cenote Angelita, rodeado de selva, esta poza oculta en su interior uno de los espectáculos naturales más surrealistas y espeluznantes que se pueden encontrar.
Entrada al Cenote Angelita
Comenzando la inmersión en el cenote, durante los primeros 30 metros la luz del sol ilumina con claridad el agua dulce pero, lentamente, algo extraño aparece ante la vista. Un río corre en el fondo, con una tétrica isla en su centro, esparcida de hojas y ramas secas que aparecen desde las vaporosas profundidades como intentando aferrarse a la escasa luz que llega ya hasta esa profundidad.

Pero todo es un espejismo, en realidad, el surrealista río subacuático no es más que una capa de sulfuro de hidrógeno que se queda en suspensión entre la capa de agua dulce superior y la de agua salada inferior. El sulfhídrico se crea por la descomposición del material orgánico que se hunde en el cenote.

Bajo esta capa, 40 metros más de descenso en la más profunda oscuridad. Solo apta para buzos profesionales y atrevidos.
De nuevo la naturaleza nos muestra un paisaje más propio de la ficción que de la realidad, para demostrar que todo en ella es posible.








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